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Cómo limpiar ventanas de aluminio: marcos blancos, carriles y cristales

Lo más sucio de una ventana corredera no es el cristal, es el carril. Arena, polvo de la calle, hojas, algún insecto seco: meses de acumulación en una ranura por la que nadie pasa un paño. Por ahí hay que empezar, porque al limpiarlo cae suciedad sobre todo lo demás.

Para limpiar ventanas de aluminio blanco, aspire el carril, lave los marcos con agua templada y jabón neutro usando una esponja suave, aclare y seque. Si el blanco ha amarilleado, use una crema limpiadora suave; nunca estropajo, lejía ni disolventes. Los cristales, al final, con limpiacristales y una rasqueta de goma.

En la limpieza de ventanas que hacemos en pisos y oficinas de Barcelona, los carriles son lo que más tiempo lleva, más que los propios cristales.

El orden: carriles, marcos, gomas y cristales

Si empieza por el cristal, lo ensuciará otra vez al limpiar el marco. El orden que funciona es de lo más sucio a lo más visible: carriles, marcos, gomas y, por último, cristales. Y si la ventana da al sol, déjela para primera hora o para la tarde: con el cristal caliente, el agua se seca antes de pasar la rasqueta y deja marcas.

Carriles de las ventanas correderas

  1. Abra la hoja del todo y aspire el carril con la boquilla estrecha del aspirador.
  2. Suelte lo que queda pegado con un pincel o un cepillo de dientes viejo.
  3. Pase un paño húmedo con agua jabonosa. Para los rincones, envuelva el paño en la punta de un destornillador plano.
  4. Revise los orificios de desagüe, las ranuras pequeñas del carril exterior. Si están tapados, el agua de la lluvia no sale y acaba entrando en casa. Un palillo o un bastoncillo basta para abrirlos.
  5. Seque el carril antes de cerrar la ventana.

Marcos de aluminio blanco

Casi todo el aluminio blanco de las ventanas está lacado: lleva una capa de pintura en polvo cocida al horno. Esa capa es la que hay que cuidar. Agua templada y jabón neutro, una esponja o una bayeta de microfibra, y secar con un paño. Con eso basta para la limpieza de cada temporada.

El amarilleo viene del sol, de la grasa de cocina en las ventanas cercanas y del tabaco. Una crema limpiadora suave aplicada con esponja, sin apretar, lo aclara bastante; una pasta de bicarbonato y agua también, frotando con suavidad. Lo que no hay que usar es acetona, disolventes o quitaesmaltes, que disuelven el lacado, ni estropajo verde, que lo raya, ni lejía, que puede dejar manchas.

Si su aluminio no es blanco sino plateado mate o bronce, probablemente esté anodizado. Ahí la regla es aún más sencilla: jabón neutro, nada abrasivo y nada ácido ni muy alcalino.

Gomas y juntas

Las gomas de la ventana se limpian con agua jabonosa y un bastoncillo. Si tienen puntos negros de moho, unas gotas de lejía diluida en un bastoncillo, solo en esa zona, y aclarar enseguida, porque la lejía reseca la goma. Una vez al año, una capa fina de vaselina o de silicona en spray las mantiene flexibles y evita que se agrieten.

Cristales sin marcas

Limpiacristales o agua templada con un chorro de alcohol de limpieza, paño de microfibra para quitar la suciedad y rasqueta de goma para retirar el agua, de arriba abajo y secando la goma en cada pasada. Un truco para saber de qué lado está una marca: limpie el cristal por fuera con pasadas horizontales y por dentro con pasadas verticales. Si queda una veta, su dirección le dice en qué cara está.

El exterior de las ventanas que no se abren hacia dentro, sin balcón, no se limpia asomándose. En altura es trabajo para un equipo con arnés; en Barcelona lo hacemos en trabajos verticales.

Persianas de aluminio

Las persianas enrollables de lamas de aluminio acumulan el mismo polvo que los carriles, pero en las dos caras. La forma más cómoda es bajarla del todo con las lamas cerradas, lavar la cara exterior desde la ventana con una esponja y agua jabonosa, aclarar con un paño húmedo y repetir por dentro. Después, subirla y bajarla un par de veces para que se seque sin marcas en las uniones. Nada de hidrolimpiadora a presión: mete agua en el cajón de la persiana y en las guías.

Las guías laterales, las ranuras por las que baja la persiana, se limpian igual que los carriles: aspirador, pincel y un paño. Si la persiana baja con ruido o a tirones, un poco de silicona en spray en las guías suele bastar.

Cerca del mar: el salitre

En Barceloneta, Poblenou o la Vila Olímpica, el viento deja una película de sal sobre marcos y carriles. La sal retiene humedad y, con los meses, pica el aluminio y el lacado. Allí conviene aclarar las ventanas con agua dulce cada uno o dos meses, más a menudo que tierra adentro. Es una de las cosas que más notamos en las limpiezas en Poblenou.

Si la corredera no desliza

Casi siempre es suciedad en el carril. Límpielo como arriba y aplique silicona en spray a lo largo del carril, no aceite, que atrae el polvo y al mes está peor. Si después sigue dura, lo que falla son las ruedas de la hoja, y eso ya es trabajo de un carpintero de aluminio.

Preguntas frecuentes

¿Qué producto usar para limpiar aluminio blanco amarillento?

Una crema limpiadora suave o una pasta de bicarbonato con agua, con esponja y sin apretar, y aclarar después. Nada de acetona, disolventes ni estropajo.

¿Se puede limpiar el aluminio con vinagre?

Diluido y aclarando después, sí, sobre todo contra la cal. Puro y de forma habitual, no: a la larga ataca el anodizado.

¿Se puede usar lejía en las ventanas de aluminio?

En el marco, mejor no, porque puede manchar el lacado. En las gomas, solo muy diluida y de forma puntual para el moho.

¿Cada cuánto hay que limpiar los carriles?

Dos o tres veces al año en una calle normal; cada mes o dos cerca del mar o junto a una obra.

Si prefiere que lo hagamos nosotros, la limpieza de ventanas incluye carriles, marcos y gomas, no solo el cristal. Envíe una foto por WhatsApp y le damos el precio. Y si limpia también el suelo, vea cómo limpiar las juntas del suelo.

Guía escrita por el equipo de Cleaning 360, empresa de limpieza en Barcelona desde 2018. Actualizada en septiembre de 2026.